Tres influencias fundacionales de la filantropía moderna
- Andrés Gómez

- May 11, 2025
- 3 min read
Updated: Oct 14, 2025

Herramientas de la semana | ¿De dónde viene la idea de hacer filantropía con evidencia?
En América Latina estamos viendo un interés creciente por hacer donaciones “inteligentes”, estrategias sociales “basadas en datos” o intervenciones con “alto impacto”. Pero ¿qué hay detrás de esta idea de que donar mejor importa, y de que algunas formas de ayudar son radicalmente más efectivas que otras?
Hoy quiero compartirles tres influencias clave del enfoque que ha transformado la forma en que muchas personas e instituciones en el mundo piensan la filantropía. Tres ideas que, con distintas trayectorias, confluyen en una misma intuición: que el impacto se puede y se debe maximizar.
La revolución de los experimentos en ciencias sociales: medir para explicar lo que funciona
Todo comienza en parte con una revolución metodológica. Cuando Esther Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer recibieron el Nobel de Economía en 2019, lo hicieron por haber llevado a escala el uso de experimentos aleatorios controlados (RCTs) en programas sociales. Su enfoque trajo algo inusual al campo del desarrollo: evidencia dura, comparaciones creíbles y una forma robusta de entender qué funciona (y qué no) para superar la pobreza.
Gracias a ellos y al ecosistema que ayudaron a crear, hoy sabemos, por ejemplo, que hay intervenciones de salud pública increíblemente costo-efectivas (como desparasitar niños) que tienden a ser ignoradas por programas más costosos y menos evaluados.
En su discurso del Nobel, Duflo dijo algo que me marcó: usar datos no es frialdad, es una forma de respeto hacia quienes más lo necesitan. Si algo puede mejorar vidas de manera comprobada, no hacerlo es una forma de negligencia.
El experimento del charco: una pregunta incómoda
La segunda influencia no viene de la economía, sino de la filosofía moral. En 1972, Peter Singer escribió un ensayo que se volvió un clásico: Famine, Affluence and Morality. Ahí plantea un experimento mental que seguramente muchos ya han escuchado:
“Vas caminando por la calle y ves a un niño pequeño ahogándose en un charco. ¿Te lanzarías a salvarlo, aunque eso arruine tus zapatos caros y tu entrevista de trabajo?”
Lo más interesante no es la pregunta, sino la implicación. Porque si respondemos que sí (y casi todos lo hacemos) entonces también deberíamos actuar cuando podemos salvar vidas a distancia, con un costo igual o menor. Donar a organizaciones efectivas que salvan vidas dejaría de ser un gesto generoso, y pasaría a ser una obligación moral mínima.
De ahí nace una de las ideas centrales del altruismo efectivo: no se trata solo de querer ayudar, sino de preguntarse si lo estamos haciendo de la mejor manera posible.
GiveWell y la lógica del inversionista: ¿cuánto impacto compras con cada dólar invertido?
La tercera influencia es más pragmática. A mediados de los 2000, dos exbanqueros de inversión, Holden Karnofsky y Elie Hassenfeld, empezaron a aplicar la lógica de análisis financiero al mundo de las donaciones. Así nació GiveWell, que hoy es uno de los referentes globales en filantropía basada en evidencia.
Su punto de partida fue simple: si analizamos cada dólar que invertimos en el mercado, ¿por qué no hacer lo mismo con los dólares que donamos? GiveWell se propuso encontrar las organizaciones sociales más costo-efectivas del mundo, evaluando impacto real por dólar donado.
Lo que lograron es, en esencia, crear un pequeño mercado eficiente dentro de la filantropía, donde las mejores organizaciones (medido por resultados, no por storytelling) acceden a más financiamiento. Y con eso han ayudado a canalizar cientos de millones de dólares hacia programas que salvan o mejoran vidas con evidencia.
¿Por qué importa esto?
Porque estas tres influencias (la medición experimental, la filosofía moral y el análisis de retorno por dólar invertido) ofrecen una nueva brújula. Un marco de referencia que, en mi opinión, debería ser central para cualquier persona, fundación o empresa que quiera tomarse en serio la idea de responsabilidad, inversión social y filantropía.
Este enfoque nos obliga a ser más rigurosos, más estratégicos y, sobre todo, más responsables con los recursos escasos que tenemos para transformar la realidad.
En la serie #Herramientadelasemana voy a seguir compartiendo herramientas, marcos conceptuales e historias reales que nos ayuden a tomar mejores decisiones cuando hacemos inversión social.
¿Alguien familiarizado con el trabajo de GiveWell por acá?
Estamos creando una comunidad para construir un mercado eficiente de la filantropía en América Latina. Hablemos!



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