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Manual de incidencia para cambiar el mundo.



Me encontré un libro de Peter Singer en la Biblioteca Diego Tobón Arbeláez de Comfama, en Rionegro. Realmente elegí el libro porque era de Peter Singer y su título no era The Life You Can Save, que ya había leído. Me causó mucha curiosidad encontrar un libro de Singer en esa biblioteca. ¿Quién diseña el catálogo de Comfama? Llevamos tres meses alquilando libros infantiles de primera calidad para mi hijo, y ahora quedamos fascinados con los libros para adultos. ¡Espectacular!


Al llegar a casa me di cuenta de que era una biografía sobre Henry Spira, un activista por los derechos de los animales que yo desconocía. Mi primera reacción fue desinterés (realmente siempre me ha dado miedo meterme en el tema animalista y quedarme por allí). Pero la introducción me interpeló. El libro es una descripción bien detallada de la estrategia que Spira activa para hacer filantropía efectiva a través del cambio institucional. Un manual de activismo eficiente. Me enganché.


Tras entrar en contacto con los argumentos de Singer en Animal Liberation, una reseña del libro Animals, Men and Morals, Spira le da un giro a su vida y se dedica a la defensa de los derechos de los animales. Esto incluye rechazar el sufrimiento animal derivado de la experimentación innecesaria con gatos, las pruebas de toxicidad con conejos por parte de las industrias de la moda y la higiene personal, la producción masiva de pollos para consumo humano, entre muchas más prácticas horribles que seguramente hoy siguen vigentes por estos lados del mundo.


Pero, ¿por qué me parece importante este libro? No es porque ahora me vaya a concentrar en la filantropía por los derechos de los animales, aunque no faltan argumentos para ello y ojalá Once Once pronto se expanda hacia allá. La importancia del libro radica en la pertinencia de las estrategias reseñadas para combatir las principales causas de sufrimiento humano: enfermedades crónicas y riesgos climáticos. Estos problemas no se resuelven de manera efectiva con programas sociales focalizados; se atienden con activismo enfocado al cambio institucional: cambio de comportamientos y de normas sociales a gran escala.


Este pequeño artículo es un esfuerzo por sintetizar los aprendizajes y nutrir a la comunidad de personas y organizaciones que creen que esto que escribo es importante, que la filantropía científica es un camino por recorrer.


Documental de Henry Spira que también a ayudó a producir Peter Singer 


El Playbook de Henry Spira

Las estrategias de Spira

Hay una serie de pautas comunes y secuenciales que surgen del retrato de Singer sobre Spira y que podrían explicar la efectividad de su activismo. Pero empecemos por el resultado: ¿cuáles fueron los logros de Spira? Acá van algunos de ellos, que al final se estima que lograron salvar y mejorar las vidas de cientos de millones de animales en pocos años.


  • Lideró la campaña que consiguió que el American Museum of Natural History desmontara los laboratorios de experimentos con gatos, experimentos sobre la sexualidad de los gatos que no tenían ningún sentido práctico.

  • Convenció a Revlon de que abriera un fondo para investigar alternativas al test de Draize, que aplicaba sustancias en los ojos de los conejos para medir su toxicidad. Le siguieron otras empresas y esto contribuyó a crear el Center for Alternatives to Animal Testing, centro pionero en alternativas a la experimentación animal.

  • Creó la coalición internacional para abolir la LD50, cuestionando la validez científica y el sufrimiento del test de toxicidad “dosis letal 50%” y promoviendo sustitutos.

  • Logró compromisos reales de Procter & Gamble para reducir el uso de animales para probar sus productos. 




Las lecciones de Spira


Acá listamos los principles aprendizajes que Peter Singer obtiene del modelo de incidencia de Henry Spira. Es una lección de estratégic política guiada por los resultados, o sea, una manera muy ética de asumir el cambio social.


  1. No pierda el contacto con la realidad.


Los defensores pasionales de ciertas causas sociales tienden a creer que sus causas son las más importantes, se relacionan solo con activistas que piensan igual y empiezan a perder contacto con la realidad y con la evidencia. Spira vio cómo esto ocurría en los movimientos socialistas de trabajadores, donde había tanta adhesión a ciertas ideologías que se iba perdiendo el contacto con el mundo tal como es.


  1. Objetivos sensibles a la opinión pública y transformables


De manera similar al framework de importancia, tracción y olvido del que he hablado antes, Spira promovía la selección de objetivos según i) qué tan sensibles eran a la opinión pública (si su favorabilidad pública era importante para su negocio); ii) el tamaño del sufrimiento animal que estaban causando (no valía la pena gastar tiempo en pequeñas peleas); y iii) la oportunidad de cambio que había (si era posible mover la aguja, así fuera un poco).


Esto último es una reflexión importante. Por ejemplo para los activistas por la democracia o las fundaciones contra el cáncer: ¿es plausible pensar que, con sus manifestaciones y recolección de fondos, se pueda mover la aguja, aunque sea un poco? No. Y si comparten este análisis, entonces es mejor no perder esfuerzos en estos temas.


  1. Fijarse objetivos alcanzables. No basta con generar conciencia, hay q aspirar a cambios concretos.


Uno de los criterios que más me gusta de Spira es su pragmatismo. Eso se ve tanto en la selección de causas como en la definición de objetivos alcanzables e importantes. No basta con crear campañas de comunicación para visibilizar un problema: hay que identificar objetivos concretos que avancen en el camino hacia la eliminación de ese problema.


Por ejemplo, en Colombia hay muchas organizaciones activistas que se preocupan por visibilizar la desigualdad o el embarazo infantil, pero su activismo se queda en videos y grafitis. Eso es una medida de éxito bastante pobre si lo que queremos es generar avances reales sobre el problema.


Por otro lado, el pragmatismo también implica que no hay espacio para objetivos maximalistas de todo o nada. No tiene sentido que una campaña de incidencia aspire, de buenas a primeras, a “acabar el problema”. El cambio social es progresivo: se construye a partir de pequeñas victorias, y las primeras victorias muestran una metodología más que un avance sustantivo. Esta posición permite, además, reposicionarse frente a las contrapartes, considerar su posición y ayudarles a crear soluciones realistas.


  1. Investigación exhaustiva del problema.


Los activistas generalmente son buenos conocedores de sus temas, tienen sentido del detalle y cuentan con equipos de expertos que les permiten entender con cierta profundidad problemas específicos. Pero también es cierto que su vocación de análisis comparado suele ser pobre, y difícilmente proponen cambios ajustados a cómo ha ocurrido el cambio social en contextos similares.


Por otro lado, hay una desconexión importante entre el activismo y la academia: no se comparten espacios de reflexión, no se dialoga con los debates científicos vigentes, hay cierto atraso metodológico y poco diálogo con el movimiento global. En este contexto, la experiencia de Spira (en diálogo permanente con la ciencia, fomentando el desarrollo de nuevos avances para reemplazar pruebas en animales, demostrando la invalidez estadística de muchas pruebas realizadas con animales y con una capacidad de conocer cada detalle e historia de un tema específico) lo posicionaba como una voz con autoridad científica.


  1. No dividir el mundo entre buenos y malos.


Este es un principio básico de negociación que el activismo social no practica comúnmente. El otro siempre aparece como un enemigo explotador, corrupto, individualista, antiliberal, violento, etc. Basta ver cómo hoy la oposición colombiana (de derecha) se refiere al oficialismo (de izquierda), que es exactamente igual a como la antigua oposición (de izquierda) se refería al antiguo oficialismo (de derecha). Parecería que la maldad es el denominador común de quien detenta el poder, mientras que la “altura moral” es el gran denominador de la oposición.


Esta falacia, que los estudiosos de la negociación advierten desde hace más de 50 años, sigue siendo el lenguaje común del activismo social. Por supuesto, no es de extrañar el poco diálogo político, la falta de ganancias incrementales y la imposibilidad de un diálogo continuo.

Gracias a una actitud ecuánime, Spira logró, por ejemplo, que Revlon no solo redujera la experimentación con animales, sino que destinara un presupuesto anual importante a financiar un centro de investigación para diseñar nuevas pruebas de toxicidad sin uso de animales.


  1. Diseñe soluciones.


Si bien la crítica destructiva es buena y necesaria en algunas situaciones, para lograr cambios sociales es indispensable abordar al contrincante con soluciones realistas. Spira iniciaba cada campaña de incidencia con una o varias cartas privadas en las que informaba del problema percibido (p. ej., la poca validez científica de ciertas pruebas en animales , o la aplicación de métodos excesivamente crueles en los procesos productivos). Solo si la organización ignoraba o trataba de disipar el ímpetu de cambio de Spira y del movimiento animalista, él pasaba a la presión política por vía de los medios de comunicación y las protestas públicas. en todo caso, las primeras aproximaciones siempre llegaban con una soluciones potenciales y plausibles a la situación actual.


  1. Preparese para el enfrentamiento.


Si los canales de diálogo interno no funcionan, Spira demostró estar siempre dispuesto a llevar su protesta hasta el enfrentamiento político (nunca hasta el enfrentamiento físico). Esto es lo que la teoría de juegos explicó con más claridad: las amenazas y las promesas solo funcionan si son creíbles. En términos de ciencia política, así como las constituciones crean instituciones que hacen creíble el compromiso de que el rey o monarca no violará los derechos de propiedad, el activismo social debe crear prácticas y capacidades para que sus amenazas de protesta y de desprestigio social se puedan materializar.


  1. Evite la burocracia


Esta recomendación está alineada con toda mi experiencia trabajando para grandes organizaciones humanitarias como Naciones Unidas y Save the Children. La organización se vuelve tan grande que su principal actividad pasa a ser buscar recursos para sostener la burocracia. Recuerdo que las oficinas del PNUD en Bogotá estaban ubicadas en una zona que en su momento fue definida como el barrio con metro cuadrado más caro de América Latina. Compartíamos edificio con empresas petroleras y bancos de inversión. ¿Cuál es el sentido de esto? Ya desde los años 80 y 90 Spira veía este problema. Incluso en Estados Unidos, e incluso en el movimiento animalista, tenemos una tendencia a creer que el éxito de la organización se mide en el tamaño de sus gastos administrativos. Ahora que la filantropía se mide en términos de costo-efectividad, esas estructuras se están desmontando. No tienen ningún sentido. Justamente por esto, Spira siempre trabajó solo. Si bien le gustaba trabajar en coaliciones, se aseguró de que todos los esfuerzos se dirigieran a movilizar el cambio social, no a conseguir plata para pagar salarios y edificios.


  1. No asuma que la ley es la única manera de cambiar las cosas


Esta recomendación no me la esperaba, pero en retrospectiva tiene todo el sentido del mundo y es consistente con lo que hemos defendido en OnceOnce: el Estado funciona muy lento, no hay que trabajar con el Estado directamente, sino hacer programas tan efectivos que no le quede otro camino que seguirlos y escalarlos.


De la misma manera, Spira evitaba que los cambios que proponía dependieran de reformas legales. Para él, eso implicaba perder mucho tiempo intermediando con políticos. Ningún proceso político, por sí solo, bastará para lograr cambios sociales. Si bien esto no niega la importancia de cambios institucionales, sí reconoce que las fuerzas del mercado (la reputación empresarial, por ejemplo) pueden lograr cambios mucho más grandes y mucho más rápidos, que luego podrán ser seguidos, o no, por la ley.


¿Qué tal que el problema de los alimentos limpios se abordara de esta manera? ¿Qué tal si dejamos de perseguir cambios normativos y empezamos por buscar interlocutores en el sector privado, ofreciendo soluciones realistas y aspirando a cambios incrementales? ¿Qué tal si el principal productor de gaseosas y mecato contemplara la creación de un laboratorio de “mecato saludable”?


  1. ¿Es plausible la teoría de cambio?


La última recomendación que nos sugiere Singer sobre el modelo de incidencia de Spira es muy cercana a lo que hacemos en OnceOnce: pensar sistemáticamente la lógica interna de la estrategia de cambio. Preguntarse:

  • ¿Es cierto que, si muevo estas palancas, es razonable esperar que pase esto?

  • ¿Cuánto debo mover estas palancas para obtener el resultado deseado?

  • ¿Es razonable apuntar a este objetivo?

  • ¿Puedo apuntar más alto o debo conformarme con un impacto más modesto?


Si la teoría de cambio que diseñamos (el conjunto de estrategias descritas en los puntos 1 a 9) no construye una teoría coherente de cómo se configura el cambio social, entonces hay que ver dónde están los vacíos lógicos, los puntos ciegos, los problemas de capacidad, y ajustar.



Aspiro a que este artículo active una reflexión profunda y nos permita ayudar a organizaciones que aspiran a generar cambios sociales a través de la incidencia.

 
 
 

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