Acabando con el mito de enseñar a pescar | El caso de GiveDirectly
- Andrés Gómez

- May 21, 2025
- 5 min read
Updated: Oct 14, 2025

Casos de estudio | Organizaciones exitosas
En América Latina todavía es común escuchar frases como “no hay que dar el pescado, sino enseñar a pescar”, o que entregar dinero sin condiciones es simplemente una forma ineficaz de caridad. Pero tanto desde el punto de vista conceptual como empírico, estas ideas no se sostienen.
Hoy quiero contarles la historia de GiveDirectly, una organización que ha transformado la forma en que entendemos la filantropía de alto impacto. Su impacto ha sido tan profundo y las transferencias, por sí solas, han probado ser tan efectivas y costo-eficientes que cualquier programa que aspire a competir por recursos en el mundo de la filantropía basada en evidencia debe, al menos, superar sus resultados. De lo contrario, lo más sensato, lo más justo y lo más estratégico… es dar dinero directamente.
Intermediarios costosos y asignación de recursos ineficiente
GiveDirectly nació en 2008 como una iniciativa de cuatro estudiantes de posgrado en economía del MIT y Harvard obsecionados con optimizar la filantropía. Si me han estado leyendo, se estarán dando cuenta de la importancia de las universidades en la filantropía. Inicialmente, operaban como un círculo de donaciones informal. Sin embargo, en 2012 formalizaron la organización y comenzaron a recibir reconocimiento internacional. Ese año, ganaron el Global Impact Award de Google por 2,4 millones de dólares, y en 2015, la fundación Good Ventures, creada por el cofundador de Facebook Dustin Moskovitz (figura clave de la filantropía de alto impacto), les dió 25 millones de dólares, consolidando aún más su modelo de impacto.
En este video, uno de sus fundadores explica con claridad el diagnóstico que dio origen a la organización (intermediarios costosos):
“Durante décadas, miles de millones de dólares han circulado en cooperación internacional, pero la mayoría nunca llegó a las manos de quienes más lo necesitaban. Se perdió en consultorías, estructuras administrativas, auditorías, talleres y manuales”.
En otro video reciente, explican algo aún más provocador (asignación ineficiente de recursos):
“Si todo el dinero destinado a erradicar la pobreza global se canalizara eficientemente, ya no existiría pobreza extrema en el mundo”.
Resultados: ¿qué pasa cuando simplemente confías?
Hasta la fecha, GiveDirectly ha entregado más de 750 millones de dólares en transferencias monetarias directas a personas en situación de pobreza extrema en más de 15 países, incluyendo Kenia, Ruanda, Malawi, Liberia, Togo, Nigeria, Marruecos, la República Democrática del Congo, Yemen, Bangladesh, Turquía y Estados Unidos.Pero más allá del volumen, lo más poderoso de su enfoque ha sido el compromiso con la generación rigurosa de evidencia para entender qué funciona.
Dos experimentos clave
Uno de sus programas más emblemáticos es el que iniciaron en 2016 en Kenia, donde GiveDirectly lanzó el mayor experimento de renta básica universal del mundo. Más de 20.000 personas fueron seleccionadas para recibir dinero durante 12 años, y el diseño incluyó múltiples modalidades de entrega: Un grupo recibió una suma única elevada de aproximadamente 1.000 USD, otro grupo recibió el mismo monto total, pero dividido en pagos mensuales durante dos años, y un tercer grupo recibirá pagos mensuales por 12 años completos.
Los resultados, publicados en 2023, son intuitivos pero muy poderosos para pensar el futuro de la filantropía: Las personas que recibieron el pago único tendieron a invertir en negocios, activos y mejoras del hogar, lo que impulsó su movilidad económica. En contraste, quienes recibieron pagos mensuales desarrollaron hábitos de ahorro más estables y menor exposición a shocks económicos. Ambos grupos mostraron mejoras significativas en salud, bienestar psicológico, alimentación, consumo y educación.
En paralelo, GiveDirectly también ha colaborado con agencias del gobierno de EE. UU. en programas de respuesta anticipada a desastres climáticos. En estados como California y Carolina del Norte, han probado transferencias directas antes de huracanes e incendios forestales, con resultados prometedores: las personas pudieron evacuar con anticipación, comprar provisiones clave, y reducir su exposición al riesgo. Esta experiencia ha llevado a agencias federales a considerar seriamente las transferencias como herramienta de prevención, no solo de recuperación.
Legados del modelo GiveDirectly
Primero. Los fundadores de GiveDirectly han demostrado una capacidad empresarial asombrosa. Al enfrentarse a las limitaciones del ecosistema financiero en África, no se conformaron con adaptarse: crearon una empresa con ánimo de lucro para desarrollar la tecnología que necesitaban. Esa empresa fue eventualmente adquirida por un banco del Reino Unido. Este ejemplo es clave: necesitamos más organizaciones dispuestas a asumir riesgos para diseñar soluciones tecnológicas que optimicen sus propias operaciones. Y si esas soluciones son tan útiles que pueden escalar y venderse, mejor aún: ese éxito comercial no contradice el impacto social, lo potencia y recompensa a quienes innovan donde otros solo administran.
Segundo. El modelo de GiveDirectly no es solo filantropía innovadora. Está empezando a convertirse en una línea base para la toma de decisiones públicas. USAID lo estaba empezando a implementar como comparador de costo-efectividad: si un nuevo programa no lograba demostrar resultados iguales o superiores a una transferencia directa, entonces no se justifica su implementación.
Tercero. Varios estados en EE.UU. han empezado a usar este enfoque para responder a emergencias naturales: en vez de enviar kits, voluntarios y talleres, entregan dinero anticipadamente para que las personas puedan prepararse y recuperarse mejor. El modelo no es solo para reducir la pobreza, ha demostrado ser mucho más efectivo que muchas otras intervenciones en todo tipo de dominios.
Cuarto. La evidencia científica sobre el impacto o no de las intervenciones es el camino para reconstruir la filantropía moderna. GiveDirectly ha recibido muchas críticas por sus diseños de programa, que supuestamente promovían la pereza o la inflación. En su gran mayoría, estas ideas se han desmontado en la medida en que sigue apareciendo evidencia científica.
La más importante. Lo que está en juego no es solo un método. Es una forma de mirar la pobreza. Una forma que reconoce que la pobreza extrema no es una sola cosa, sino una multiplicidad de carencias, urgencias y vulnerabilidades. Una forma que asume que solo quien vive esa realidad puede decidir con precisión qué necesita primero: ¿medicinas o comida?, ¿reparar el techo o pagar la deuda?, ¿invertir en un negocio o comprar ropa para los hijos? Por eso, dar directamente no es solo eficiente: es ético. Es una política basada en la autonomía, la confianza y la evidencia.
En América Latina tenemos un enorme reto por delante: modernizar nuestro enfoque en la lucha contra la pobreza. Traer con decisión las transferencias directas a Colombia y a la región implicará una transformación profunda del sector social: más ciencia, más tecnología, menos burocracia, más humildad. Y sobre todo, una nueva forma de hacer filantropía y política social, basada en un principio poderoso: las personas, si tienen los medios, saben cómo salir adelante.
¿Conoces la experiencia de GiveDirectly y te gustaría replicarla en América Latina? Escríbeme y hablemos de algunos ejemplos que han empezado a aparecer recientemente. Así estamos conectando a la nueva generación de filántropos de alto impacto.



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